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P. Svegliate
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POESIA SIGLOS XVIII-XXI
SIGLO XVIII


DECIMA

Infeliz afeminado
Que mereces este nombre,
Porque del caracter de hombre
Tu mismo te has degradado:
Sigue tu camino errado,
Y juzga como delicia
La mas notoria estulticia;
Pero no te has de montar,
Si te dicen al pasar
Agur mi Doña DIONISIA.


El amante del periódico.
[Atribuido a Caballero por R. Agramante.]


PAPEL PERIODICO DE LA HABANA
num. 29, 10 abril 1791.

SIGLO XIX


AUTORRETRATO


Nací en cuba. El sendero de la vida
Firme atravieso, con ligero paso,
Sin que encorve mi espalda vigorosa
La carga abrumadora de los años.


Al pasar por las verdes alamedas,
Cogido tiernamente de la mano,
Mientras cortaba las fragantes flores
O bebía la lumbre de los astros,


vi. la muerte, cual pálido bandido,
Abalanzarse rauda ante mi paso
Y herir a mis amantes compañeros,
Dejándome, en el mundo, solitario.


¡Cuan difícil me fue marchar sin guía!
¡Cuantos escollos ante mi se alzaron!
¡Cuan ásperas halle todas las cuestas!
Y ¡cuan lóbregos todos los espacios!


¡Cuantas veces la estrella matutina
Alumbro, con fulgores argentados,
La huella ensangrentada que mi planta
Iba dejando, en los desiertos campos,


Recorridos en noches tormentosas,
Entre el fragor horrísono del rayo,
Bajo las gotas frías de la lluvia
Y a la luz funeral de los relámpagos!


Mi juventud, herida ya de muerte,
Empieza a agonizar entre mis brazos,
Sin que la puedan reanimar mis besos,
Sin que la puedan consolar mis cantos.


Y al ver, en su semblante cadavérico,
De sus pupilas el fulgor opaco
-Igual al de un espejo en bruñido-,
Siento que el corazón sube a mis labios,
Cual si en mi pecho la rodilla hincara
Joven titán de miembros acerados.


Para olvidar entonces las tristezas
Que, como nube de voraces pájaros
Al fruto de oro entre las verdes ramas,
Dejan mi corazón despedazado,
Refúgiame del Arte en los misterios
O de la hermosa Aspasia entre los brazos.


Guardo siempre, en el fondo de mi alma,
Cual hostia blanca en cáliz cincelado,
La Purísima fe de mis mayores,
Que por ella, en los tiempos legendarios,
Subieron a la pira del martirio,
Con su firmeza heroica de cristianos,
La esperanza del cielo en las miradas
Y el perdón generoso entre los labios.


Mi espíritu, voluble y enfermizo,
Lleno de la nostalgia del pasado,
Ora ansia el rumor de las batallas,
Ora la paz de silencioso claustro,
Hasta que pueda despojarse un día
-Como un mendigo del postrer andrajo-,
Del pesar me dejaron en su seno
Los difuntos ensueños abortados.


Indiferente a todo lo visible,
Ni el mal me atrae, ni ante el bien me extasío,
Como si dentro de mi ser llevara
El cadáver de un Dios, ¡de mi entusiasmo!


Libre de abrumadoras ambiciones,
Soporto de la vida el rudo fardo,
Porque me alienta el formidable orgullo
De vivir, ni envidioso ni envidiado,
Persiguiendo fantásticas visiones,
Mientras se arrastran otros por el fango
Para extraer un átomo de oro
Del fondo pestilente de un pantano.



UN TORERO

Tez morena encendida por la navaja,
Pecho alzado de eunuco, talle que aprieta
Verde faja de seda, bajo chaqueta
Fulgurante de oro cual rica alhaja.

Como víbora negra que un muro baja
Y a mitad del camino se enrosca quieta,
Aparece en su nuca fina coleta
Trenzada por los dedos de amante maja.

Mientras aguarda oculto tras un escaño
Y cubierta la espada con rojo paño
Que, mugiendo, a la arena se lance el oro,

Sueña en trocar la plaza febricitante
En purpúreo torrente de sangre humeante
Donde quiebre el ocaso sus flechas de oro.



HERCULES Y LAS ESTINFALIDES


Rosada claridad de luz febea
Baña el cielo de Arcadia. Entre gigantes
Rocas negras de picos fulgurantes,
El dormido Estinfalo centellea.

Desde el abrupto peñasco que azulea,
Hércules, con miradas fulminantes,
El níveo casco de álamos humeantes
Y la piel del león de la Nemea,

Apoya el arco en el robusto pecho,
Y las candentes flechas desprendidas
Rápidas vuelan a las verdes frondas,

Hasta que mira en su viril despecho
Caer las Estinfalides heridas,
Goteando sangre en las plateadas ondas.



Poesías. Julián del Casal. La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963 (Edición del centenario).


Julian del Casal