Nací en un periodo post-critico, de los tantos acaecidos en la historia de nuestra pobre tierra, crecí en una de las décadas mas herméticas y fructíferas económicamente de la etapa “revolucionaria”, el sistema efectivamente influyo en mi forma de pensamiento para hacer de mi un total iconoclasta, y un ser falto de toda ideología al derrumbarse la fe “revolucionaria” si es que existió algún día, desde muy joven creció en mi el instinto de dos deseos, el de escribir (pero sin animo de oficio) y el que despertaba en mi contemplar un cuerpo de alquimia brutal y alucinógena, estos dos se han entrelazados continuamente y han creado momentos y líneas de bastante buen gusto. Viví la desolación de una familia, de un país y de mi propio ser a lo largo de esta irritante existencia, pero sigo exprimiendo el liquido que queda para beber y no dejar que se agote el aire que procura una pequeña partícula de polvo en el espacio.
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